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EL VENEZOLANO COLOMBIA
Las autoridades colombianas han negado el permiso para que unidades de transporte con placas venezolanas trasladen a estudiantes desde San Antonio del Táchira y Ureña hasta los puntos fronterizos de La Parada y El Escobal.
La medida, que busca evitar que los niños crucen a pie los pasos binacionales, ha sido rechazada por el representante de la organización Dignidad Sin Fronteras, Carlos Lozano, quien lamentó la falta de acciones para garantizar la seguridad de los escolares.
Una medida para reducir los riesgos
La propuesta de habilitar una ruta estudiantil binacional tenía como principal objetivo proteger a los niños y adolescentes que deben atravesar a pie el tramo fronterizo. Las aceras angostas y el tránsito constante de vehículos representan un peligro diario para los estudiantes que asisten a escuelas en Villa del Rosario y Cúcuta.
Carlos Lozano explicó que el transporte escolar colombiano no cruza a Venezuela, lo que deja a los alumnos sin otra opción que caminar largas distancias. La iniciativa buscaba solucionar este problema con 65 unidades que estarían disponibles para cubrir el recorrido desde San Antonio y Ureña hasta La Parada y El Escobal.
Falta de voluntad política
A pesar de que la propuesta se ajusta a las normativas, Lozano denunció que las autoridades no han querido asumir la responsabilidad de su implementación. Según explicó, Tránsito Nacional ha sugerido la creación de una «zona diferencial de tránsito» para permitir la circulación de estos vehículos, pero dicha gestión debe ser promovida por los alcaldes de la región.
Hasta la fecha, ninguna autoridad local ha impulsado la iniciativa, lo que ha generado frustración entre los representantes de Dignidad Sin Fronteras. «El año pasado tampoco lo hicieron», señaló Lozano, criticando la falta de compromiso de los funcionarios encargados.
Miles de estudiantes afectados
Actualmente, más de siete mil niños y adolescentes venezolanos estudian en instituciones de Cúcuta y Villa del Rosario. Sin un sistema de transporte seguro, siguen enfrentando dificultades diarias para llegar a sus escuelas.
Mientras las autoridades no tomen medidas concretas, estos estudiantes deberán continuar atravesando la frontera a pie, expuestos a múltiples riesgos. La negativa a habilitar la ruta escolar binacional evidencia la falta de soluciones efectivas para la movilidad estudiantil en la zona fronteriza.
La negativa de las autoridades colombianas a permitir el transporte de estudiantes venezolanos hasta La Parada y El Escobal representa un obstáculo para millas de niños que buscan educación en el país vecino. Mientras no se implementen alternativas seguras, la población estudiantil seguirá enfrentando un trayecto peligroso para llegar a sus aulas, evidenciando la necesidad urgente de voluntad política para resolver esta problemática.