
EL VENEZOLANO COLOMBIA
Los fabricantes de jeans y calzado en la zona fronteriza entre San Antonio del Táchira y Ureña enfrentan una situación crítica debido a la paralización del servicio de envíos de encomiendas. Desde hace más de un mes, las empresas han visto detenida su producción, lo que ha generado incertidumbre en el sector y el riesgo inminente de despidos masivos. Empresarios y trabajadores claman por soluciones urgentes ante el impacto económico que esta medida está generando en la región.
Empresas textiles y de calzado en jaque
Desde el 8 de marzo, productores de jeans y zapatos no han podido despachar su mercancía a otras regiones del país. Según testimonios de empresarios, esta situación ha provocado la acumulación de grandes cantidades de productos terminados que no pueden ser comercializados. La incertidumbre crece, ya que muchos de ellos dependen de la venta constante para sostener sus operaciones y cubrir los costos de materia prima y mano de obra.
Uno de los fabricantes de Ureña informó que tiene más de mil prendas retenidas, mientras que otros aseguran que la falta de ingresos podría obligarlos a cerrar definitivamente. En total, unas 20 empresas textiles y más de 60 fábricas de calzado están siendo afectadas por este problema.
Órdenes superiores y falta de explicaciones
El bloqueo de los envíos ha sido justificado por organismos de control, como la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y el Seniat, bajo el argumento de que se están tomando medidas contra el contrabando. Sin embargo, los empresarios locales insisten en que cumplen con todos los requisitos legales y que la suspensión de los envíos carece de justificación.
Algunos productores han intentado obtener respuestas oficiales, pero han recibido respuestas ambiguas sobre presuntas órdenes superiores. Este silencio ha generado más inquietud entre los afectados, quienes temen que la medida se prolongue sin una solución clara.
Impacto en el empleo y la economía local
La paralización de los envíos ha llevado a muchas empresas a reducir su personal. Algunos negocios han tenido que suspender a más de la mitad de su plantilla, lo que agrava aún más la crisis económica en la zona fronteriza. Sin la posibilidad de comercializar sus productos, las fábricas no pueden generar ingresos ni adquirir nuevos insumos para continuar operando.
Este panorama no solo afecta a los empresarios y empleados directos, sino también a otros sectores que dependen de la actividad comercial, como transportistas, proveedores de insumos y comerciantes locales.
Llamado a las autoridades para una pronta solución
Ante la difícil situación, los representantes de la industria manufacturera han solicitado la intervención de las autoridades locales y regionales. Piden a los alcaldes de frontera y al gobernador del estado Táchira, Freddy Bernal, que intercedan para restablecer los envíos y permitir la continuidad de sus negocios.
Los empresarios insisten en que, de no tomarse medidas rápidas, la paralización de la producción podría tener consecuencias devastadoras para la economía de la región, generando más desempleo y el cierre definitivo de numerosas fábricas.