
EL VENEZOLANO COLOMBIA
Las relaciones entre Venezuela y Guyana se volvieron a tensar tras la denuncia del gobierno guyanés sobre la incursión de un buque militar venezolano en aguas en disputa. El presidente de Guyana, Irfaan Ali, aseguró que la embarcación venezolana entró en la zona reclamada por su país, lo que generó una respuesta inmediata de Caracas.
La Fuerza Armada Nacional Bolivariana rechazó las acusaciones y defendió que el patrullero navegaba en espacios marítimos pendientes de delimitación. Este nuevo episodio refleja la creciente fricción entre ambas naciones en torno al Esequibo, un territorio rico en recursos naturales cuya soberanía ha sido objeto de litigios durante más de un siglo.
Cruce de versiones: la postura de cada país
El gobierno guyanés denunció el 1 de marzo la presencia del patrullero oceánico AB Guaiquerí en aguas bajo su jurisdicción, lo que demostró una provocación. La respuesta de Venezuela no tardó en llegar: la Fuerza Armada afirmó que la nave realizaba labores de patrullaje dentro de su propia fachada atlántica, en una zona cuya delimitación aún no ha sido definida.
A través de un comunicado, el gobierno de Nicolás Maduro calificó de inaceptable que Guyana ejerza control sobre una región en disputa, mientras que Georgetown insiste en que las actividades extractivas en la zona son legales y se realizan dentro de su zona económica exclusiva.
El factor petrolero en la disputa
La pugna por el Esequibo se intensificó desde 2015, cuando la petrolera estadounidense ExxonMobil descubrió gigantescos yacimientos de crudo en la zona. Desde entonces, Venezuela ha acusado a Guyana de actuar unilateralmente y permitir la explotación de recursos en un área sin delimitación definitiva.
Por su parte, Guyana ha concedido licencias a diversas compañías extranjeras para operar en la región, lo que Caracas considera una violación del derecho internacional. El contrato otorgado a ExxonMobil en abril de 2024 reavivó las tensiones, evidenciando el impacto de la geopolítica energética en el conflicto territorial.
Un conflicto con raíces históricas
El litigio por el Esequibo data de hace más de un siglo. En 1899, un tribunal arbitral fijó las fronteras actuales, pero Venezuela rechazó la decisión alegando vicios en el proceso. En 1966, el Acuerdo de Ginebra impulsó que ambas naciones debían buscar una solución negociada, pero los intentos de diálogo han sido infructuosos.
Guyana llevó el caso a la Corte Internacional de Justicia en 2018, buscando el reconocimiento de la validez del laudo arbitral de 1899. Venezuela, en cambio, defiende que la controversia debe resolverse mediante negociaciones bilaterales, sin intervención de terceros.
Escalada de incidentes y tensión creciente
El conflicto no se limita a disputas diplomáticas. En febrero, Guyana denunció una emboscada en la que resultaron heridos seis de sus soldados, atribuyéndola a un grupo armado venezolano. Caracas negó la acusación y la calificó de un montaje.
Este tipo de incidentes incrementa la tensión en una región clave para los intereses económicos de ambos países. Mientras continúan las acusaciones mutuas, la incertidumbre sobre el futuro del Esequibo persiste, con el riesgo latente de un aumento en las hostilidades.