
EL VENEZOLANO COLOMBIA
El asesinato del exmilitar venezolano Ronald Ojeda sigue generando impacto en la esfera política y diplomática de Chile y Venezuela. Un reciente informe del New York Times (NYT) señala que la embajada venezolana en Santiago podría haber sido el centro de planificación del crimen, supuestamente ejecutado por agentes de contraespionaje venezolanos.
De acuerdo con la investigación, fuentes anónimas dentro del proceso judicial chileno sugieren que la operación fue dirigida desde la sede diplomática. Esta revelación ha encendido alarmas sobre la posible persecución de disidentes en el extranjero, una práctica denunciada en otros regímenes autoritarios.
Silencio y polémica en torno a la embajada
Tras la publicación del reportaje, la reacción de las autoridades venezolanas ha sido de total hermetismo. Sin embargo, en un episodio que ha cobrado relevancia, el exembajador de Venezuela en Chile, Arévalo Méndez, evitó responder a preguntas de la prensa sobre la supuesta implicación de su gobierno en el caso Ojeda.
El canal Teletrece reveló imágenes del diplomático saliendo de un evento del Partido Comunista chileno, donde se le preguntó sobre el crimen sin obtener respuestas. Horas después, abandonó la sede diplomática exclamando: “¡Muera el fascismo!”, lo que fue interpretado como un gesto de desafío en medio de la controversia.
Reacciones políticas: exigencias de medidas contundentes
La revelación del NYT ha impulsado a varios líderes políticos chilenos a exigir respuestas y acciones concretas contra el régimen de Nicolás Maduro. El diputado Jaime Araya calificó el asesinato como un crimen por encargo del Estado venezolano, comparándolo con estrategias represivas utilizadas por dictaduras en América Latina y Rusia.
Por su parte, Luis Sánchez, del Partido Republicano, ha solicitado que el presidente Gabriel Boric convoque al Consejo de Seguridad Nacional para evaluar posibles medidas contra el gobierno venezolano. En su opinión, la evidencia presentada en el informe debería ser motivo suficiente para revisar la relación entre ambos países.
El escepticismo del oficialismo
A pesar del impacto mediático del reportaje, sectores del gobierno chileno han puesto en duda la veracidad de las acusaciones. Boris Barrera, diputado del Partido Comunista, cuestionó la validez de la información al considerar que proviene de fuentes anónimas y que, hasta el momento, no hay pruebas concluyentes.
El subsecretario del Interior, Luis Cordero, evitó referirse directamente al informe del NYT, pero reconoció que el crimen de Ojeda representa un grave problema de soberanía para Chile.
Un caso que sigue abierto
Mientras la Fiscalía chilena mantiene el secreto de la investigación, la posibilidad de que este asesinato tenga vínculos directos con el gobierno venezolano sigue siendo una incógnita. Sin embargo, el caso de Ronald Ojeda se ha convertido en un símbolo de la creciente preocupación por la persecución de opositores en el extranjero y la posible utilización de embajadas para ejecutar operaciones clandestinas.