Migrantes en Bogotá: la otra cara de los venezolanos que llegan a trabajar

• “Algunos venezolanos dicen que sienten xenofobia producto de ataques, eso es normal en todos los procesos migratorios, en Venezuela lo tuvimos hace 30 años atrás cuando se inundó de colombianos, nosotros lo recibimos con los brazos abiertos, y como vino gente buena para Colombia se fue gente mala”, dijo Rómulo Pisani, migrante venezolano

EV COLOMBIA |  RADIO NACIONAL

En cifras de Migración Colombia, a Bogotá han llegado más 1.800.000 migrantes desde Venezuela, de los cuales el 90% vive de la economía informal, y el otro porcentaje ha logrado tener un negocio formal. Ese es el caso de Rómulo Pisani, quien llevaba 30 años comercializando medicamentos en su país, por eso al llegar a Colombia en 2015 decidió abrir una droguería.

“Yo por qué tengo que estar viviendo en Venezuela con todas esas complicaciones que tenemos allá de abastecimiento, que en ese momento estaba muy fea la cosa. Entonces comencé a averiguar cómo era el negocio de las droguerías, cómo se mueven los medicamentos aquí en Colombia y surgió la idea de comenzar a comprar farmacias aquí en Colombia”, cuenta Pisani.

Él señala que los humanos estamos para servir, por lo que recuerda que en alguna época Colombia también necesitó del vecino país y resalta que hay personas que llegan a buscar una mejor calidad de vida, pero lamenta que algunos de sus compatriotas no están haciendo las cosas bien.

“Algunos venezolanos dicen que sienten xenofobia producto de ataques, eso es normal en todos los procesos migratorios, en Venezuela lo tuvimos hace 30 años atrás cuando se inundó de colombianos, nosotros lo recibimos con los brazos abiertos, y como vino gente buena para Colombia se fue gente mala”, agrega.

LLEGÓ A BOGOTÁ Y A LOS TRES DIAS FALLECIÓ SU MAMÁ EN VENEZUELA

También está la historia de Carlos Campos, un licenciado en educación integral que tuvo que viajar 28 horas hasta la capital, desde su ciudad natal Barquisimeto, para poder ayudar a su mamá con el tratamiento de cáncer que padecía y ayudado por unos primos que ya estaban radicados en la ciudad.

“Yo salí un 27 de mayo de mi ciudad, en esa época mi mamá estaba enferma y eso me motivó más a venir, como no se conseguían medicamentos allá, los medicamentos oncológicos estaban muy costosos, dije iré a probar por allá y ayudo a mi mamá a que se haga su tratamiento. Lamentablemente a los tres días falleció mi mamá, digamos que es lo más duro que me ha tocado vivir desde que salí”, explica Campos.

A pesar de la pérdida de su madre, agrega que esto ha sido una motivación para continuar y ayudar a su hijo pequeño de tres años y a su esposa, que hace un año llegaron a la capital colombiana para acompañarlo, y además habla acerca de los hechos de inseguridad en los que se han visto involucrados algunos de sus compatriotas.

“La delincuencia no tiene nacionalidad, los delincuentes nacen y se hacen simplemente y las estadísticas hablan por sí solas, digamos que el 0.63%, que fue la estadística que vi, son los delincuentes venezolanos”, comenta Campos.

MINORÍA DE MIGRANTES VENEZOLANOS HACEN LAS COSAS MALAS

Ambos migrantes afirman que es una minoría de venezolanos los que han venido a Colombia para no hacer las cosas de forma correcta, aseguran que mientras se haga todo bien siempre se tendrán las puertas abiertas de cualquier ciudad y manifiestan que siempre existirá gratitud por el recibimiento de Bogotá y el país en general.

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