
EL VENEZOLANO COLOMBIA | Por: Lilly Rangel, fotos: Jonathan Matallana
Durante cuatro días, el Parque Simón Bolívar de Bogotá se transformó en un universo paralelo donde la música fue el lenguaje común y las emociones, la moneda de cambio. El Festival Estéreo Picnic 2025 no fue solo un evento; fue una odisea sensorial que dejó una huella imborrable en cada asistente.
La apertura estuvo marcada por la inconfundible voz de Alanis Morissette, quien transportó a la multitud a una época dorada del rock alternativo. Con clásicos como “Ironic” y “You Oughta Know”, Alanis demostró que su esencia permanece intacta, conectando generaciones a través de su música.
El segundo día, a pesar de una tormenta eléctrica que amenazó con apagar el entusiasmo, The Hives encendió el escenario con su energía desbordante. La lluvia se convirtió en cómplice de una audiencia que, lejos de amilanarse, bailó bajo el aguacero, reafirmando que la pasión por la música no conoce inclemencias.
El sábado, la nostalgia y la sorpresa se dieron la mano cuando Galy Galiano anunció su retiro definitivo de los escenarios.Conmovido, el artista colombiano agradeció a sus seguidores por más de cuatro décadas de apoyo incondicional, dejando en el aire la promesa de una última gira titulada “La última, y nos vamos”.
El cierre del festival fue una sinfonía de emociones encontradas. Olivia Rodrigo, con su voz potente y autenticidad desbordante, conquistó a una multitud que coreó cada una de sus canciones, mientras que Empire of the Sun ofreció un espectáculo místico y visualmente hipnótico, transportando a los asistentes a un mundo de ensueño donde la realidad y la fantasía se fundieron en perfecta armonía.
Más allá de las presentaciones estelares, el Estéreo Picnic 2025 fue un mosaico de experiencias: desde la diversidad de géneros musicales hasta las conexiones humanas que se tejieron en cada rincón del parque. La lluvia, el barro y el frío fueron meros telones de fondo en una obra donde la música y la emoción fueron las verdaderas protagonistas.
Al despedirse, los asistentes no solo llevaban consigo recuerdos de actuaciones memorables, sino también la certeza de haber sido parte de un momento único, de esos que se atesoran en el alma y se reviven en cada nota. El Festival Estéreo Picnic 2025 no fue solo un evento; fue una celebración de la vida, la música y las emociones que nos hacen humanos.















