Desde este año se trabajará menos en Colombia: ¿cómo se aplicará la reducción de la jornada laboral?

◉ Las horas de trabajo obligatorias por semana en el país pasarán de 48 a 47 en el 2023

EL VENEZOLANO COLOMBIA | SEMANA

Si bien este año que arranca trae consigo noticias poco alentadoras en materia económica y según algunos expertos será un periodo de grandes retos en los que habrá que ser muy inteligentes para no sucumbir ante la crisis que se avecina, no todas las noticias son desalentadoras, puesto que entra en vigencia una de las leyes más esperadas de los últimos dos años en Colombia, la reducción de la jornada laboral.

Se trata de la Ley 2101 del 15 de julio de 2021, la cual busca reducir gradualmente las horas trabajadas por semana en Colombia de 48 a 42, con lo que el día laboral ya no sería de 8 sino de 6 horas. Esto, con el fin de mejorar la calidad de vida de los empleados y garantizar que tengan más tiempo para otras actividades como estudiar, atender a sus familias o dedicarse a actividades de ocio.

Cabe resaltar que este cambio en la jornada laboral no afectará el salario mínimo ni los derechos que miles de trabajadores en el país han adquirido con el paso de los años; así mismo, se hará de manera gradual para no afectar la productividad de las empresas, que poco a poco deberán ir ajustando sus nóminas para respetar este beneficio que se estipula por ley desde el Congreso de la República.

Según un estudio del Banco de la República, un aumento del salario mínimo en 1 por ciento, en términos reales, produce una pérdida de empleos de unos 46.000 empleos al año.
Según un estudio del Banco de la República, un aumento del salario mínimo en 1 por ciento, en términos reales, produce una pérdida de empleos de unos 46.000 empleos al año. – Foto: JORGE SERRATO-semana

Esto se logrará mediante la modificación del artículo 161 del Código Sustantivo del Trabajo y lo primero que hay que dejar en claro es que para el 2023 pasará únicamente de 48 a 47 horas. Así mismo, su entrada en vigencia será desde julio, ya que así lo establece la ley que se aprobó hace dos años. A partir del día 15 de ese mes, los empresarios deberán empezar a concertar con sus trabajadores la forma en la que aplicará este cambio.

“Transcurridos dos (2) años a partir de la entrada en vigencia de la ley, se reducirá una (1) hora de la jornada laboral semanal, quedando en 47 horas semanales. Pasados tres (3) años de la entrada en vigencia de la ley, se reducirá otra hora de la jornada laboral semanal, quedando en 46 horas semanales. A partir del cuarto año de la entrada en vigencia de la ley, se reducirán dos (2) horas cada año hasta llegar a las cuarenta y dos (42) horas semanales, conforme a lo establecido en el Artículo 2 de la presente ley”, establece esta normativa.

No obstante, en la ley se establece algunas excepciones que aplicarán previo acuerdo entre empleador y trabajador. Entre estas se destaca que, frente a la organización de turnos de trabajo sucesivos, de temporal o indefinidamente, y “que permitan operar a la empresa o secciones de la misma sin solución de continuidad durante todos los días de la semana, siempre y cuando el respectivo turno no exceda de seis (6) horas al día y treinta y seis (36) a la semana”.

“En este caso no habrá lugar a recargo nocturno ni al previsto para el trabajo dominical o festivo, pero el trabajador devengará el salario correspondiente a la jornada ordinaria de trabajo, respetando siempre el mínimo legal o convencional y tendrá derecho a un día de descanso remunerado”, aclara la Ley.

Otra excepción es que cuando la jornada semanal de 42 horas se realice mediante jornadas diarias flexibles de trabajo, distribuidas en máximo seis días a la semana, el trabajador deberá contar “con un día de descanso obligatorio, que podrá coincidir con el día domingo”.

“Así, el número de horas de trabajo diario podrá distribuirse de manera variable durante la respectiva semana, teniendo como mínimo cuatro (4) horas continuas y máximo hasta nueve (9) horas diarias sin lugar a ningún recargo por trabajo suplementario, cuando el número de horas de trabajo no exceda el promedio de cuarenta y dos (42) horas semanales dentro de la Jornada Ordinaria”, indica también la Ley.

Pese a este cambio positivo, Colombia aún se mantiene lejos de la jornada de trabajo semanal en países de la región como Brasil, Ecuador y Uruguay (40 horas) e incluso de Argentina (35 horas) y Chile (30). Sin embargo, la medida adoptada en el país busca impactar en la calidad de vida y el bienestar de los trabajadores colombianos, al permitir que con menos horas de trabajo, estos puedan disfrutar y dedicar mayor tiempo al cuidado de la familia y del hogar.

¿Qué tan duro será conseguir trabajo en el 2023?

Finalmente llegó el tan esperado año 2023 y el mundo se alista desde ya para los 365 días que se vienen, en medio de advertencias de una fuerte desaceleración económica para Colombia, y el fantasma de la recesión que ronda a grandes potencias como los Estados Unidos, China, Rusia y algunos miembros de la Unión Europea. Según los expertos, este no será un periodo fácil y lo mejor es que la gente se vaya preparando.

Desaceleración del crecimiento económico, una inflación por las nubes hasta mitad de año, caídas en el ritmo de creación de nuevos puestos de trabajo, una seguidilla de subidas de las tasas de interés, la pérdida de poder adquisitivo en los hogares, así como de la capacidad de desarrollo y producción en las empresas; son algunas de las amenazas que se vienen para los próximos meses.

En Colombia hay 7,4 millones de adultos mayores, pero la pensión es un privilegio de pocos. La reforma pensional busca cubrir con un subsidio a al menos 3 millones de personas que ya no se pensionarán.
En Colombia hay 7,4 millones de adultos mayores, pero la pensión es un privilegio de pocos. Muchos deben conseguir en qué trabajar. – Foto: getty images

En el panorama local, los expertos señalan que una inflación del 12,53 % en su acumulado anual, las tasas de interés en el 11 %, proyecciones de crecimiento económico que no superan el 1,5 % y la entrada en vigencia de la recién aprobada reforma tributaria; serán los principales retos del país para Colombia en este año que recién comienza y frente a los cuales habrá que ser muy inteligentes para no sucumbir ante ellos.

En todo esto, uno de los puntos que más preocupa tiene que ver con el desempleo, puesto que si bien este año se recuperaron los reportes de un dígito y con corte a noviembre se llegó al 9,5 %; el optimismo frente a si se podrá mantener o no el buen ritmo de generación de puestos de trabajo es bastante moderado y se espera que durante los meses venideros regrese, como mínimo, al 11 %.

Juan Daniel Oviedo, exdirector del Dane, dijo que es necesario tener presente que hoy en día existe un gran número de personas por fuera de la fuerza laboral, especialmente mujeres, las cuales buscarán ingresar al mercado para generar mayores ingresos en los hogares y hacer frente a los estragos de la crisis que se avecina y se podrían enfrentar con un panorama de falta de vacantes para poder trabajar.

“Es altamente probable que estemos cerrando este año con una tasa de desempleo que pueda estar entre el 11,5 % y el 11,3 % en el acumulado anual, teniendo presente que noviembre y diciembre son meses generalmente positivos. No obstante, la desaceleración económica que se avecina hará más difícil que se pueda mantener el buen ritmo en lo que respecta a la creación de nuevos puestos de trabajo”, agregó Juan Daniel Oviedo.

Para Oviedo, es necesario que además de incentivar la generación de empleo, se controlen los índices de informalidad, que son los primeros en dispararse cuando llegan los tiempos de crisis. Este experto sostuvo que “la falta de oferta de trabajo por la desaceleración económica, lleven a que el país no logre alcanzar los reportes de un dígito en materia de desempleo durante los meses venideros y se mantenga en los rangos que estamos viendo actualmente o aumenten”.

El Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas -Dane- dio a conocer el pasado viernes -30 de diciembre- los resultados del estudio de Mercado Laboral para el penúltimo mes del año, en el cual se aprecia nuevamente un descenso que ubica las cifras de desempleo en el país por debajo del 10 %, con lo cual se mantienen por ahora las cifras de un dígito que se recuperaron el mes pasado, gracias a la temporada de fin de año.

Así las cosas, el porcentaje de personas desocupadas pasó del 11,5 % hace un año (noviembre del 2021), al 9,5 % actualmente. Si se compara con el mes pasado, la reducción es de 0,2 puntos porcentuales, ya que para septiembre el dato de desempleo fue del 9,7 %. Los sectores de industrias manufactureras, actividades artísticas y entretenimiento fueron los que más aportaron en este crecimiento, mientras que a la industria de transporte y almacenamiento no le fue tan bien.

Entre tanto, para el presidente de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia, Bruce Mac Master, el mundo termina un año 2022 “lleno de noticias turbulentas a nivel internacional” y “por eso nos enfrentamos a un año 2023 lleno de incertidumbres y noticias por resolver, frente a los cuales debemos saber cómo actuar”.

Otro de los flagelos que sin duda se hizo sentir en el año que cerró fue la inflación, que para Bruce Mac Master seguirá marcando la agenda de desafíos para los próximos meses y es necesario analizar a fondo sus orígenes para poderla contrarrestar.

De 22,2 millones de colombianos que figuran como ocupados en el mercado laboral, más de 13 millones devengan su ingreso en la informalidad, sin una relación laboral formal.
De 22,2 millones de colombianos que figuran como ocupados en el mercado laboral, más de 13 millones devengan su ingreso en la informalidad, sin una relación laboral formal. – Foto: guillermo torres-semana

En lo que respecta a las proyecciones de crecimiento económico, el Presidente de la Andi se mostró más optimista que el Ministerio de Hacienda y el Banco de la República y le apostó a que el año que está a punto de empezar, cierre con un repunte de la economía nacional por encima del 2 %. Por ahora, el Gobierno nacional y el Emisor hablan de un desarrollo que ronde entre el 0,5 y el 1,3 %.

Pero para que esto pueda pasar, advirtió que es necesario fortalecer “nuestra capacidad de generar políticas anticíclicas, de minimizar la caída del crecimiento económico y de sus efectos sobre el empleo, al tiempo, buscar la estabilidad fiscal y dar debates realmente democráticos”.

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