Siguen venezolanos en la incertidumbre

◉ Más de mil 500 permanecen sobre el bordo del río Bravo mientras deciden qué hacer

EL VENEZOLANO COLOMBIA | EL DIARIO DE MÉXICO

 Después de permanecer varados hasta un mes en Ciudad Juárez, más de mil 500 migrantes venezolanos permanecen sobre el bordo del río Bravo en la incertidumbre, luego de que un juez federal le ordenó al Gobierno de Estados Unidos terminar con el Título 42, pero la administración de Joe Biden se amparó por un lapso de cinco semanas.

Aunque la tarde del martes recibieron con alegría la decisión del juez Emmet G. Sullivan, incluso con lágrimas, aplausos y gritos, ayer, al saber que una corte otorgó un amparo “para una transición, y continuar administrando la frontera de una manera segura, ordenada y humana”, algunos decidieron cruzar el río internacional y entregarse a los agentes de la Patrulla Fronteriza del Sector El Paso, mientras que otros afirmaron que no se moverán del campamento instalado frente a Estados Unidos.

“Tengo dos meses y medio en la travesía, me vine por la selva (del Tapón del Darién, entre Colombia y Panamá), muy fuerte, muy fuerte lo que se vive en la selva. El paso de México es muy fuerte. Hemos pasado situaciones muy malas estando acá, todo lo que se sufre, el frío, el polvo, el hambre, todo, todo es una angustia”, narró el venezolano Juan Carlos Hernández Sangrona, de 45 años. 

Después de un mes en Ciudad Juárez, aseguró que quienes permanecen en el campamento ubicado frente a Estados Unidos continuarán ahí de manera pacífica y que tomarán una decisión en conjunto sobre lo que harán, debido que para muchos acudir a un albergue no es una opción ante el temor que sienten a las autoridades mexicanas. 

“En esta situación que nosotros nos encontramos, el clima, sobre todo el clima, nos ha afectado por las bajas temperaturas, y de verdad que a pesar de eso nosotros los venezolanos nunca desistimos, ésta es una lucha que nosotros queremos lograr, alcanzar una meta como lo es llegar a los Estados Unidos”, señaló Edixon Sierra, de 31 años de edad, originario de Zulia, Venezuela, quien después de viajar casi dos meses de travesía hoy cumple 13 días en esta frontera. 

Mientras el amparo esté vigente, DHS continuará procesado a individuos de acuerdo con el Título 42 y expulsando a adultos y grupos de familias que crucen de manera irregular por la frontera suroeste, alertó el Gobierno de Estados Unidos ayer a los migrantes. 

“La frontera está cerrada y continuaremos aplicando cabalmente nuestras leyes migratorias en la frontera”, destacó a través de un comunicado de prensa. 

Sin embargo, el aplazamiento llenó de incertidumbre a los venezolanos, y mientras que algunos que dudaban en acudir a un albergue decidieron ya no hacerlo pese a las bajas temperaturas, otros cruzaron ayer el río que divide a México de Estados Unidos después de un mes de dormir a la intemperie. 

“Nos vamos a cruzar, en nombre de Dios. Tomamos la decisión de acuerdo al bloqueo del artículo 42, primero teniendo la fe en Dios, con mi hermana y mis primos. Tenemos dos meses y medio ya en la travesía; aquí nos ha ido bien, sobre todas las cosas, porque hemos tenido vida y salud a pesar del frío, que ha sido fuerte, hemos estado bajo la bendición de Dios”, dijo María, de 36 años de edad. 

Pese a que algunos de sus compañeros les decían que no cruzaran la frontera de manera irregular y que esperaran ingresar cuando terminara el Título 42, la migrante sudamericana comentó que “esperar cinco semanas ya es esperar como para enero”, por lo que decidieron no permanecer más en el frío. 

“Con el frío no vamos a aguantar, es morirnos, que nos lleven al cementerio o si nos van a dejar pasar ahorita. ¿Qué hay de diferencia ahorita al 21 (de diciembre), que nos tranquen por completo?, ¿será eso lo que buscan?, porque si piensan dejarnos pasar para el 21, ¿qué diferencia hay que nos dejen pasar ahorita?, pienso yo, ¿que nos enfermemos?”, dijo al asegurar que algunas noches el frío no les permitió dormir sobre el bordo del río. 

Después de observar otros cruces de migrantes que acababan de arribar a la ciudad, finalmente María y sus tres familiares decidieron cruzar el cauce con la esperanza de llegar a Nueva York para ir a trabajar, y después de tomarse fotos sobre el bordo estadounidense fueron llamadas por los agentes para comenzar su procesamiento. 

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