El Zulia merece más, merece algo mejor en el liderazgo político | Por: Carlos Alaimo

➦ El autor es editor y presidente del diario zuliano Versión Final

No hay duda de que el Zulia sigue siendo la zona cero de la crisis venezolana.

Eso se demuestra no solo con los apagones, la escasez de agua y la inseguridad, sino también con la huida de miles de zulianos al exterior, que van en busca del presente y el futuro que no encuentran en Venezuela. El Zulia tiene el doble del promedio nacional en inmigración.

Frente a esa dantesca realidad, el Zulia merece líderes que estén a la altura de las circunstancias y se coloquen al frente de los reclamos y la lucha por soluciones a los problemas. No hacerlo es desconocer la fuerza del Zulia y su gente. Nunca hubiéramos tenidos la riqueza de nuestros campos en las subregiones de Perijá y Sur del Lago, así cómo de la subregión Guajira. Su fuerza financiera, su producción industrial, ser pionera en banca, comercio internacional.

Ese fue el Zulia que en lo político, cultural y educativo también fuimos luces en Venezuela. Hasta nuestra rebeldía e irreverencia expresada en nuestra gaita “ha sido secuestrada”. Necesitamos revivir cientos de “Grey Zuliana” y de gaiteros como el inmortal Ricardo Aguirre que nunca se doblegó al poder del entonces “Status Quo”. Queremos ese Zulia. Necesitamos a esos Zulianos, que nos hicieron sentir grande nuestro regionalismo.

De qué sirve mantener alianzas políticas con el oficialismo, si luego no se reciben los recursos para construir y desarrollar una gestión proactiva y eficiente de gobierno en favor de los zulianos, pues de nada.

Establecer acuerdos con el Madurismo casi que significa pactar con el lado oscuro de la historia nacional y aliarse con los responsables de la debacle de una nación que, incluso, llegó a ser símbolo de progreso y de democracia en el continente en las décadas 70-80.

Ante que pactar con el centralismo hay que convocar al Zulia para enfrentar ese modelo instaurado en Miraflores y, para ello el Zulia necesita más y mejor liderazgo político.

Por eso no basta con admitir públicamente que se es incompetente para atender las necesidades de los zulianos, si en el fondo una conducta política errada es la causa de esa misma incompetencia.

El Zulia está viviendo las consecuencias de los errores políticos de quienes creyeron que, aliándose con Maduro, iban a conseguir el dinero para resolver los problemas del pueblo.

Ni consiguieron el dinero y tampoco han podido atender las necesidades más prioritarias de los zulianos.

Solo han sido víctimas de su falta de visión política y sentido de oportunidad, para liderar al estado en medio de tiempos tan difíciles y oscuros.

¿Sirve de algo declararse incompetente? Parcialmente sí, aunque lo más lógico es admitir el error y asumir la conducción de un pueblo que se siente abandonado y desesperanzado ante la crisis nacional.

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