Este 27 de febrero | Douglas Zabala

➦ El autor es abogado y columnista

Este 2021 los venezolanos asistimos al 32 aniversario del trágico Caracazo. Aquellos que murieron ese 27 de febrero de 1989, se asemejan a quienes recorren esta vez los caminos y calles, no de Caracas sino, de todas las fronteras de América Latina, acosados por el hambre y la falta de futuro. Arrancados de su patria, casi para siempre, por parte de una dirigencia política oficialista, que de seguro se rasgará la vestidura, recordando aquellos hechos tan criticados y lamentados en esos días de democracia fallida.

Este 27 de febrero, los excluidos del bienestar de la época, como fantasmas revoletean las mentes, de una clase media vapuleada y casi desaparecida, por la peor crisis económica conocida en la historia venezolana. Nicolas Maduro y su elite gobernante, la han arruinado. Quienes mastican su hambruna desde los conteiner de basura, les recuerdan a estos líderes de la estafa y el fracaso, sus falsas esperanzas ofertadas aquel 4 de febrero de 1992.

El Caracazo surgió como repuesta al paquetazo neoliberal, impuesto por el reelecto presidente Pérez. Estas medidas se tradujeron en miseria y exclusión. Ya teníamos una inflación con más de 30%, cuando de forma súbita entró en vigencia el aumento de la gasolina y el pasaje del transporte colectivo en un 30%. A esto habría de agregársele que, el salario de los venezolanos, se deterioró en 50% y los programas que garantizaban la seguridad social y alimentaria de la población eran escasos. 

Este 27 de febrero, los excluidos del bienestar de la época, como fantasmas revoletean las mentes, de una clase media vapuleada y casi desaparecida, por la peor crisis económica conocida en la historia venezolana. Nicolas Maduro y su elite gobernante, la han arruinado.

Aquella realidad comparada con la crisis económica de hoy, nos reafirma la imperiosa necesidad de salir cuanto antes, de todos los responsables de haber traído al país, a este 27 de febrero del 2021 empobrecido. Hoy no tenemos a un Fondo Monetario Internacional, ni a un CAP descapitalizando al país; pero la crisis heredada del gobierno de Hugo Chávez, y profundizada por la terquedad de Nicolás Maduro, es más aguda y sin signos de recuperación.  

LA PANDEMIA COMO EXCUSA PARA SITIAR AL PAÍS

Este gobierno, quizás aprendió la lección. Nicolás, rodeado como está por las masas hambrientas y el aislamiento internacional, ha venido utilizando la pandemia del Coronavirus y sus dudosas cuarentenas radicales, para mantener sitiado al país con sus efectivos de la Policía, la Guardia Nacional Bolivariana y el mismo ejército. Bajo este pandémico argumento, se atemoriza a los sectores populares y, se controla al fantasma amenazante de un nuevo 27de febrero.

La Venezuela que apenas se está acercando al final de su primer trimestre de este 2021, se encuentra agobiada por su futuro, ya que el gobierno no da señales de provocar cambios en la economía. Será posible otro 27 de febrero. En una oportunidad, Carlos Marx, le recordó a Hegel, que la historia se repite dos veces: primero como tragedia y después como farsa. 

La Venezuela que apenas se está acercando al final de su primer trimestre de este 2021, se encuentra agobiada por su futuro, ya que el gobierno no da señales de provocar cambios en la economía. Será posible otro 27 de febrero.

Quiera la providencia divina que no repita aquella tragedia, pero con un gobierno taponando todas las vías para salir de la crisis, es probable que, con el cuento de las sanciones, monten la farsa y terminen por demostrarle al mundo, que son capaces de masacrar al pueblo, si deciden volcarse a las calles para rescatar la democracia y la venezuela extraviada desde aquel 27 de febrero de 1989.

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