La Navidad en Venezuela es algo que pocos pueden pagar
Vivir la Navidad en tierra ajena

• Preparar la hallaca es una misión de familia. Se reúnen en la mesa y cada persona tiene una tarea: preparar la masa, rellenarla o llevarla a una olla con agua hirviendo. Tras una hora, se guardan y quedan listas para el 24

Solo hay un lugar en Medellín, relatan algunos migrantes, en el que se consiguen hojas de plátano para hacer hallacas. Ese pastel de harina de maíz, un poco parecido al tamal, que se prepara en Venezuela para Navidad. No puede faltar en la mesa de Jéxica Montes, una venezolana de 35 años que migró a Colombia en octubre de 2017.

Ella ya suma su tercer diciembre en la ciudad. En el primero, ese 2017, tuvo una cena navideña gracias a los vecinos que le compartieron arepa, chicharrón y chorizo para comer. En la de 2018 tampoco hubo hallacas, “no nos daba para hacerlas, estábamos muy nuevecitos acá”.

La tercera fue la vencida y este año preparó una celebración con todas las costumbres de Venezuela, pero en Medellín. Con los 35 integrantes de su familia que migraron rentó un salón comunal en el barrio el Porvenir de Itagüí, municipio donde viven 6.940 de migrantes de los 1,4 millones que están en el país, de acuerdo con el reporte de Migración Colombia de octubre.

Juntos hicieron una recolecta en la que cada persona con trabajo puso 60 mil pesos y con los casi 500 mil que recogieron compraron los ingredientes del menú tradicional de su país. La preparación, como en Venezuela, comenzó desde este fin de semana.

La tradición de la hallaca

La búsqueda comenzó desde el domingo en la mañana. Un bus la llevó hasta la mayorista, necesitaba las verduras, el guiso, la carne y la infaltable hoja de plátano para envolver las hallacas. En el negocio que las vendía estaban agotadas y tuvo que esperar 40 minutos en una fila de diez personas para poder tener cinco paquetes con 8 hojas cada uno.

Llegó a casa y con su suegra empezó a cocinarlas. Es una misión de familia. Se reúnen en la mesa y cada persona tiene una tarea: preparar la masa, rellenarla o llevarla a una olla con agua hirviendo. Tras una hora, se guardan y quedan listas para el 24.

La hallaca la acompañan con ensalada de gallina (papa, pollo y zanahoria), asado negro, pan de jamón y dulce de lechosa (papaya). Una cena así en Venezuela superaría los 4 millones de bolívares, según los cálculos de Jéxica, mientras que el salario mínimo en su país está en 300 mil bolívares. Se necesitan trece salarios o más para hacer una comida navideña, un monto difícil de pagar en un país en el que la inflación interanual se sitúa en 13.475 %, según la Asamblea Nacional.

Junto a Jéxica está Carlos Rendón. Llegó a finales de 2017 y su primera Navidad en Colombia la pasó solo haciendo videollamadas con sus tres hijas que aún estaban en Venezuela y en ese entonces tenían 1, 2 y 3 años. Para 2018 la pasó con algunos familiares, pero sus pequeñas y su esposa seguían allá. Solo hasta este año volvió a estar con ellas. “Se siente más el calorcito del hogar, esa tranquilidad de estar en casa después de tanto tiempo separados. Ahora todo es felicidad porque estoy con mis hijas”.

El vacío, de cierta forma, sigue. Aún hay personas cercanas que no han migrado y las costumbres de un lugar a otro cambian, pero los niños, la unión y el sentir que cada vez están más completos con sus seres queridos cerca los motivó a celebrar Navidad como lo hacían en los tiempos de bonanza de Venezuela, antes de la crisis.

Estar lejos de casa

Alejandro* está en Tame, Arauca, departamento fronterizo con Venezuela. En esa zona está el puente José Antonio Páez, uno de los siete pasos que conectan a los países. Está solo y sin dinero porque en el trabajo le pagan apenas 200 mil pesos mensuales por cuidar una finca con gallinas. Ese monto difícilmente le alcanza para enviarle dinero a su hermana en Venezuela, quien sufre osteogenia imperfecta, una enfermedad más conocida como huesos de cristal.

“Tendré que ver qué hacer en Navidad”, dice. Algunos migrantes ya lograron reencontrarse con sus familias como Carlos y Jéxica; otros, como Alejandro, se preparan para pasar su primera Navidad solos, mientras en Venezuela la celebración se hace difícil.

Un salario promedio, al hacer el cambio de moneda, es de unos 7 dólares y solo un árbol de Navidad cuesta cinco, según la agencia EFE. Una Navidad que pocos pueden pagar.

Con información de El Colombiano

Nota relacionada:

La hallaca recorre el mundo de la mano de los migrantes venezolanos

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba